Cuando hablamos del «paciente ideal en quiropráctica«, podemos entenderlo desde 2 perspectivas distintas y a la vez complementarias. Y ambas son ideales.

Por un lado, es ideal el paciente que adopta una actitud proactiva, abierta y comprometida con su cuidado quiropráctico.

Por otro lado, también lo es la persona cuyo estado físico o condición específica la hace especialmente adecuada para recibir atención quiropráctica. 

En este artículo encontrarás las claves sobre cómo ser un paciente modelo y cómo saber si eres el candidato perfecto para beneficiarte del cuidado quiropráctico.

Cómo ser un paciente ideal en quiropráctica desde la perspectiva del quiropráctico

“Lo sé todo sobre lo que me pasa”

Ir a consulta es un paso importante, pero igual de importante es estar dispuesto a escuchar. Muchas personas llegan con ideas preconcebidas o resistencia a las recomendaciones del profesional. En el caso de la quiropráctica, podrías recibir sugerencias sobre tratamientos necesarios, mejoras en tu flexibilidad o cambios en tus hábitos diarios. 

Evita cerrarte antes de escuchar. Ten en cuenta que tu quiropráctico está capacitado, tiene amplia experiencia y su objetivo es ayudarte. Una actitud receptiva facilitará notablemente el éxito y la efectividad del tratamiento.

«Volveré a consulta solo cuando le necesite»

Este pensamiento es común entre pacientes que están habituados a la atención médica tradicional, donde el tratamiento termina cuando desaparecen los síntomas. Sin embargo, el cuidado quiropráctico va más allá de aliviar molestias puntuales. La quiropráctica se enfoca en optimizar tu salud general mediante ajustes regulares que mantienen tu columna vertebral libre de subluxaciones. Y, también hace que tu sistema nervioso funcione correctamente. 

Al igual que no esperarías a tener caries para cepillarte los dientes, tampoco deberías esperar a sentir dolor para acudir al quiropráctico. 

Los ajustes continuos proporcionan estabilidad espinal, mejoran tu movilidad y postura, y favorecen un sistema nervioso saludable, aumentando así tu calidad de vida.

«¿Con qué frecuencia debo revisarme?»

Aunque la frecuencia recomendada más habitual para el paciente ideal en quiropráctica es mensual, cada persona tiene necesidades únicas. Según su condición de salud, estilo de vida o historial de lesiones, el quiropráctico propondrá una periodicidad u otra. 

Inicialmente, podrías requerir visitas más frecuentes, especialmente si experimentas dolor intenso o tienes patrones específicos de subluxaciones. Conforme tu columna se estabiliza y mejora tu condición, la frecuencia puede ajustarse. Es esencial que consultes con tu quiropráctico para diseñar un programa personalizado que se adapte exactamente a lo que tu cuerpo necesita. En última instancia, se trata de mantener un óptimo funcionamiento y prevenir problemas futuros.

«¿Puedo saber cuándo necesito un ajuste?»

El resumen del proceso completo de un cuidado quiropráctico estándar es el siguiente. Durante las primeras etapas, el dolor es un indicador importante de la necesidad de un ajuste. Sin embargo, después de unas sesiones, cuando el dolor ya ha remitido, resulta más difícil identificar por cuenta propia cuándo es necesario un nuevo ajuste. 

En esta etapa, las revisiones periódicas en la consulta de tu quiropráctico cobran importancia. El especialista utiliza diversas técnicas, como la postura digital, pruebas de movilidad  articular, escáner muscular y radiografías, para evaluar el estado de tu columna vertebral. Por ello, confiar en el criterio profesional es clave para mantener un estado óptimo de salud y movilidad. 

«¿Qué hacer cuando siento dolor antes de acudir a consulta? ¿Estoy esperando demasiado?»

Experimentar episodios repetidos de dolor suele indicar que no se está siguiendo una rutina adecuada. Esperar a que el dolor se manifieste para acudir a consulta implica que probablemente ya exista una subluxación o desequilibrio significativo en tu columna vertebral. 

La solución óptima es mantener un programa regular de ajustes, evitando que el dolor se convierta en el aviso habitual de que necesitas atención. Adoptar un enfoque preventivo hará que evites episodios dolorosos, mejorando considerablemente tu bienestar general y calidad de vida. 

Recuerda siempre: «La quiropráctica añade años a la vida y vida a los años».

Pacientes ideales según su condición o necesidad de cuidado quiropráctico

La quiropráctica no consiste solo en corregir o ajustar la columna. Su objetivo es devolver al cuerpo la capacidad natural para funcionar correctamente. Para ello actúa tanto sobre la columna como sobre el sistema nervioso, lo que contribuye al bienestar general de la persona. 

Todas las personas pueden experimentar grandes beneficios con un adecuado cuidado quiropráctico. Sin embargo, es imprescindible que el quiropráctico evalúe previamente cada caso para decidir si el paciente realmente puede aprovechar al máximo sus beneficios.

Sin perjuicio de lo dicho anteriormente, pacientes que estén sufriendo las siguientes condiciones son especialmente candidatables para un cuidado quiropráctico. 

Personas con dolor de espalda, esguinces y lesiones frecuentes

La persona que experimenta con frecuencia dolor de espalda, contracturas musculares o lesiones repetidas es un paciente ideal en quiropráctica. Los ajustes quiroprácticos ayudan a reducir el dolor y evitan la aparición de nuevos episodios. 

Según estudios, casi tres cuartas partes de los adultos sufren en algún momento de dolor  lumbar. Estos problemas suelen estar relacionados con el estilo de vida sedentario como trabajar todo el día sentado frente a una pantalla. Pero también con actividades deportivas intensas, levantar objetos pesados o realizar movimientos inadecuados en tareas diarias. La atención quiropráctica es muy efectiva para controlar y aliviar estas molestias.

Pacientes con dolores de cabeza cervicogénicos

Las personas que sufren habitualmente dolores en la cabeza y en el cuello pueden lograr un gran alivio a través del cuidado quiropráctico, mejorando notablemente su bienestar cotidiano. 

Este tipo de dolor suele tener origen cervical, generando molestias en áreas como detrás de los ojos, alrededor de las sienes o en la parte posterior de la cabeza. Por esta razón, es común confundir estos dolores con migrañas o cefaleas en racimos.

Personas con problemas degenerativos

Las personas con desgaste de los discos intervertebrales pueden notar una gran mejoría en su comodidad y capacidad de movimiento gracias al cuidado quiropráctico regular. 

Estos discos pueden deteriorarse con los años debido al desgaste progresivo, malas posiciones corporales o tensiones acumuladas. Al degenerarse, pierden elasticidad, flexibilidad y la habilidad natural para absorber impactos. Una situación que se ve agravada cuando existe deshidratación, provocando que los discos se adelgacen aún más. El tratamiento quiropráctico habitual puede aliviar estos síntomas, mejorando significativamente la calidad de vida del paciente.

Pacientes con dolor crónico, dolor en el coxis, ciática o latigazo cervical. 

Problemas como la ciática y el dolor miofascial pueden aliviarse notablemente con tratamientos quiroprácticos adaptados específicamente a cada paciente, disminuyendo las molestias y mejorando su calidad de vida.

Ciática

Este problema aparece cuando se irrita o comprime el nervio ciático o alguna de sus ramificaciones. Su síntoma principal es un dolor que se manifiesta debajo de la cadera, con una intensidad que puede variar de leve a muy intensa. Puede percibirse como una sensación aguda y punzante. Algo similar a una descarga eléctrica que puede notarse hasta las rodillas, e incluso hasta los tobillos y pies.

Dolor miofascial

Este trastorno crónico provoca dolores intensos en zonas del cuerpo que parecen no tener relación directa con el área afectada. El malestar surge cuando se presionan ciertos puntos sensibles denominados puntos gatillo. Conocido también como dolor referido, suele describirse como un «nudo» muscular, especialmente después de esfuerzos repetitivos.

Coccigodinia

Se trata de un dolor en el área del coxis, ubicado en la parte inferior de la columna vertebral. Puede aparecer tras una caída fuerte o después de realizar actividades como montar en bicicleta durante largos períodos. Habitualmente, el dolor empeora al estar sentado y a veces puede surgir sin una causa evidente.

Latigazo cervical

Esta lesión es frecuente en accidentes automovilísticos, debido al movimiento rápido y brusco del cuello hacia adelante y hacia atrás, conocido como hiperflexión e hiperextensión. Puede causar importantes esguinces o distensiones cervicales y debe ser evaluado de inmediato por un quiropráctico.

Otras condiciones que pueden beneficiarse del cuidado quiropráctico incluyen hernias discales, discrepancias en la longitud de las extremidades, síndrome piriforme, espondilosis o artrosis vertebral. 

¿Y las personas que no tienen dolor alguno? 

La quiropráctica es una práctica suave y sin procedimientos invasivos, así que todas las personas pueden recibirla. Una persona sin ningún tipo de dolor está y estará mucho mejor si se ajusta regularmente. 

Conclusión

Ser un paciente ideal en quiropráctica es cuestión de actitud y condición física. Ambas perspectivas garantizan un cuidado efectivo y mejores resultados.

Tu compromiso con el tratamiento preventivo mejora tu bienestar general. No esperes al dolor; anticiparse es clave para una vida más saludable.

La evaluación del quiropráctico es fundamental para determinar quién puede beneficiarse.

Algunas condiciones requieren precaución para asegurar la eficacia y seguridad del tratamiento.

Cuida tu columna vertebral regularmente. La quiropráctica aporta bienestar, movilidad y calidad de vida en cualquier etapa de tu vida.

Agenda ahora tu próxima visita y empieza hoy a cuidar tu salud y a ser un paciente ideal en quiropráctica.


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